Voluntarios COVID que acompañan en la búsqueda de la esperanza

34 personas brindan su apoyo a los que se acercan al hospital a vacunarse.
La vacunación comenzó el 29 de diciembre de 2020 y para esa primera convocatoria de voluntarios, Fernanda Esquivel, fue una de las postulantes. La capacitación se realizó en el estadio Ruca Che y luego de haber aprendido cómo iban a ser las jornadas de trabajo, ella comenzó su labor . Aunque esperaba con ansias que llegara el momento para servir a su comunidad.

Las tareas de los voluntarios van desde coordinar las filas, poner alcohol en gel, contestar las inquietudes de cada vecino que llega al vacunatorio, registrarlos, confirmar si tenían turno, explicarles lo que les puede pasar luego de vacunarse y extenderles el certificado. Pero también la de poner el hombro cuando llegan personas desesperadas ante la reciente pérdida de un familiar, o compartir la alegría de sentirse a salvo y de poder volver a ver a sus hijos.

Trabajan desde las 7.45 hasta pasadas las 16, algunos hacen todas estas horas de corrido, otros las horas que pueden.

“Las emociones en el vacunatorio están a flor de piel. Nosotros tomamos conciencia que estamos en un lugar muy importante, donde la gente va en búsqueda de una esperanza. La sensación de la gente cuando se va es la de haber renovado la vida”, compartió sus sensaciones con LM Neuquén, quien además contó que en el hospital hay jóvenes voluntarias de 18 años, estudiantes de medicina, radiología, abogacía, amas de casa, enfermeras y un matrimonio adulto mayor que se turna para ayudar.

Lo que reina en cada jornada de vacunación es el respeto y admiración por el personal de salud que trabaja sin respiro. “¡Imaginate vacunar a mil personas en un día! y todos lo hacen con muchísima paciencia y mucho amor”, aseguró la voluntaria, luego de contar que a cada rato los aplauden en reconocimiento a su labor.

“Esto para mí es poder devolver un poquito a mi sociedad, es un servicio a la comunidad que trasciende todo, lo hago sin banderas políticas, solo es una acción social en beneficio de la comunidad y en apoyo al sistema público de salud”, confesó Esquivel.

Junto a ella, también hace voluntariado Delfina Agüero, de 18 años y estudiante de medicina, quien no dudó en sumarse y tratar de “aportar un granito de arena a la sociedad”.

“Los pacientes que más me marcaron fueron dos abuelos mayores, tenían más o menos 80 años. Ellos no se conocían pero de casualidad fueron el mismo día a pedir si alguien los podía anotar para recibir un turno porque no tenían a ningún familiar que los ayude. Si bien nosotros no nos encargamos de inscribir, me ofrecí a ayudarlos. Lo más lindo fue ver la cara de felicidad de los dos cuando se fueron ya anotados en la página, ellos sabían que todavía no tenían turno, pero el solo hecho de saber que en cualquier momento los iban a llamar fue muy hermoso de ver para mí”, relató la estudiante y contó que a los pocos días los volvió a ver ya vacunados, y le llevaron unas facturas en agradecimiento.

Parece que cosas ricas reciben todos los días, los voluntarios recibieron tortas fritas, berenjenas en escabeche, sandwiches, mermeladas y pan casero. Son muchas las ganas de devolver un poquito de lo que ellos hacen.

Facundo Sánchez, estudiante de abogacía de 26 años, contó que vive la pandemia con mucha intensidad y empatía, y que lo que realmente lo motivó a ser voluntario fue el hecho de que haya un vacunatorio para los vecinos y vecinas de la localidad donde se crió.

“Participar al lado del personal de salud de mi ciudad, poder ayudar en lo que sea necesario y recibir a los abuelos, abuelas, madres y padres de amigos, amigas, ex compañeros de la escuela primaria y secundaria, los comerciantes, docentes. Poder estar ahí, sentir que ayudo un poco a mi ciudad, en esta situación histórica y tan dolorosa me reconforta muchísimo”, aseguró el joven quien confesó que le sorprendió gratamente “la calidad humana del personal de salud, con la vocación que trabajan, con la constancia, paciencia y cariño”.

Fernanda Aznar, otra estudiante de abogacía, contó que colabora con la vacunación para “contribuir con la ciudad, ayudar al sistema de salud que está colapsado y porque la gratitud de la gente que se acerca a vacunar y se va un poco más tranquila con su primera y segunda dosis, es una hermosa sensación que vale la pena resaltar”.

Las historias son miles, miles de neuquinos y neuquinas que se enfrentan al coronavirus y se sienten más seguros a partir de la vacuna. “El otro día atendimos a una mujer que vino a vacunarse luego de pocos días de haber perdido a su marido, y a pesar de todo no paraba de agradecer la atención que le dio todo el personal de salud. Nunca faltan las palabras de aliento, son un mimo al alma”, concluyó la coordinadora de los voluntarios.-

Fuente: www.lmneuquen.com

 

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