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Viernes, 07 Julio 2017 05:25

Lo que no se entiende, se explica con fe.

Según el testimonio de “Yanina Pinilla”, una tarde con sus tres hijos menores, (Lean 8, Zoe 6 y Maxi 3 con diez meses), estaban en casa preparándose para ir a la iglesia; cuando uno de ellos (Maxi) queda con su mirada fija y con su boca llena de saliva cae sobre la cama, creyendo de que se trataba de una broma, Yanina le resta importancia, pero al mismo tiempo recuerda que esa misma mañana el niño se había levantado con un dolor en una de sus pierna.

Inmediatamente y gracias a la ayuda de un vecino se dirigen al nosocomio local donde comienzan los trabajos para poder estabilizar al menor, debido a las fuertes convulsiones que  llegaron a desconectarlo, quedando sin respuestas de movimiento su cuerpo alguno.

Totalmente sedado es derivado a Neuquén y luego de varias horas, los médicos informan a la familia el alta del menor medicándolo y pronosticándole un profundo sueño debido a la gran cantidad calmantes recibido. Contrariamente a los dichos de los profesionales, veinte minutos después  ya en casa Maxi,  despierta como si nada hubiese pasado. Situación que los mantiene alerta toda la noche.

Al día siguiente, y con el fin de olvidar ese amargo momento, programan ir a la cancha de fútbol para ver jugar a su tío, pero todo se desvanece al notar que el niño comienza a desvanecerse  nuevamente.  Camino al hospital, comienzan las fuertes convulsiones.

Ya en la guardia, el niño vuelve a la normalidad. El instinto de mamá hace rechazar el alta médica y exige un estudio más profundo de la situación.

Los que comienzan,  sin encontrar respuestas a los motivos del estado del pequeño, quien para ese momento padecía  alteraciones, con  gritos y llanto por profundos dolores de cabeza. Derivado nuevamente a Neuquén, queda en observación. El niño comienza a delirar pronunciando frases como que veía a su mamá verde y que tenía arena en su cara.

Debido a su creencia religiosa cristiana, Yanina comienza a orar, buscando el alivio para su pequeño hijo.

Con el correr de los días, siguen las convulsiones, los movimientos involuntarios de su cuerpo y la pérdida de peso del pequeño. También el proceso de estudios (Resonancias, análisis de sangre, electrocardiogramas y estudios  en  médula. Llegando a la conclusión profesional de que se trataba de una Encefalitis Inmune que afectaba el sistema nervioso, provocando la inflamación de su cerebro.

Dos meses después y una semana antes del alta, los médicos le comunican a la familia el diagnóstico del niño, agregando que su recuperación no iba a ser menor a un año.  Ya de alta Maxi en silla de ruedas y sin habla, su mamá decide ponerlo en oración en el Centro Cristiano Esperanza, convencida de que Dios tenía una respuesta para su hijo. Una tarde Yanina deja a su hijo con su mamá para ir a comprar y cuando regresa, Maxi estaba caminando. Días después asisten a la Fisiatra en el Hospital Bouquet Roldan, la cual esperaba encontrarse con un duro panorama, sorpresa grande fue cuando  ve al niño parado junto a su madre. Andrea kinesióloga del hospital, que lo asistió desde un comienzo, se acercó para ver con sus propios ojos la grata noticia, y al ver al niño y expresa – ¿Qué hiciste mamá? Yanina orgullosa responde, créanlo mi hijo camina.

Esto es producto de la Fe en Dios, de nuestras oraciones, de las oraciones de cada unos que rezó por mi hijo. Nos relata con lágrimas en los ojos la orgullosa y feliz mamá.

Hoy nuestro pequeño milagro se encuentra en excelentes condiciones de salud, no necesita de ningún medicamento y su vida es completamente normal. Los especialistas trabajan para que Maxi recupere el 100% del habla, a todos y cada uno  de ellos un agradecimiento muy grande ya que hicieron todo clínicamente posible para contrarrestar el malestar de mi hijo, gracias y que Dios bendiga a todos.-