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Miércoles, 09 Agosto 2017 08:30

Chirola Bastía, el último héroe frente a un grande

En la previa copera de Cipo y el Ciclón, el ex volante recuerda la "época dorada".

“En ese momento te tenés que olvidar de todo. El arquero me adivinó el palo, pero la pelota iba fuerte y bien y por suerte le pegó en la mano y entró”. Héctor “Chirola” Bastía tenía 20 años cuando se paró a 12 pasos de César Mendoza y convirtió el único gol del triunfo de Cipolletti frente a San Lorenzo en el Nacional del 80, en una partido que tardó 16 días en finalizar y que representó la última victoria de Cipolletti frente a un grande. Un triunfo que el pueblo albinegro espera que se repita el próximo martes, ante el mismo rival, pero esta vez por la Copa Argentina.

Eso sí, Chirola, ahora con 58 años, tres hijos mayores y cinco nietos, lo seguirá desde el Club Piap de Plottier, donde pasa sus tardes enseñando luego de hacer fletes por la mañana. El fútbol siempre ocupó una parte de su vida. “No se puede dejar, es una pasión, es lo más lindo que me pasó”, dice el ex técnico de Los Canales y Villa Iris.

En la escuelita de fútbol está más tranquilo, no tiene ganas de volver a dirigir en Lifune. Allí todos saben del gol al Ciclón, que jugó contra River, contra Boca, de sus años en el Albinegro. “Cuando supe del partido contra San Lorenzo me vinieron muchos recuerdos, fue una alegría muy grande, fueron momentos muy lindos en Cipolletti, una época dorada”, destacó Chirola, quien también jugó en Deportivo Roca y Alianza de Cutral Co.

“Creo que antes no se notaba tanto la diferencia de categoría como ahora. Lo físico prevalece, como también la categoría de los jugadores, hay que ser honesto. Antes a lo mejor no, porque venían jugadores de equipos de Buenos Aires”, analizó el neuquino que dejó un pálpito para el duelo: “Creo que Cipolletti le puede hacer partido a San Lorenzo, de visitante le ha ido bien”.

Los clásicos eran batallas campales. Lo que pasaba era que si vos perdías, al otro año no jugabas nada, tenías que jugar la Liga

Enfrentar a los ídolos

Cuando tenía 12 años miraba la revista El Gráfico y tenía muchos ídolos. Su hermano lo llevó a jugar a la escuelita de fútbol Yapeyú de Villagra en Cipolletti y en 1973, cuando Cipo clasificaba por primera vez a un Nacional, con el mítico gol de Perales, en un amistoso interclubes, su equipo la rompió ante el Albinegro y él junto a varios compañeros pasaron a vestir la casaca albinegra. “Cuando jugué los Nacionales con Cipo enfrenté a muchos que yo admiraba de chico, tenerlos al frente era algo extraordinario”, recordó.

La última victoria de Cipo frente a un grande se jugó en dos días. El 25 de octubre de 1980, Bastía marcó el 1-0 de penal cuando iban 13 minutos y a los 25 se suspendió por una agresión a un juez de línea. Se completó el 12 de noviembre y el marcador se mantuvo como el recuerdo, y en la gloria de Chirola.

Los hermanos de la redonda

“Yo no era tan buen jugador, pero tenía la virtud de haberme criado en el barrio. Ahí aprendes mucho. Se aprende a tener carácter, la picardía, pero lo que digo siempre es que estoy muy agradecido al Ruso Strak, que para mí es el ídolo de Cipolletti, y al Bambi Flores. Ellos fueron como mis hermanos mayores. Ellos me enseñaron todo, a ser un jugador inteligente”, aseguró Chirola Bastía.

Haber estado a ese nivel y vivir de eso es lo más lindo que te puede pasar, para un pibe de pueblo.-

 

Fuente: www.lmneuquen.com